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Arte e inteligencia artificial, un cambio de paradigma

En un contexto de guerra fría y con una gran tradición científica, de ficción y arte popular sobre la robótica, el término «inteligencia artificial» surge en 1956. Digamos que la inteligencia artificial es heredera de las primeras conceptualizaciones en torno a la robótica y la creación de seres artificiales. El término se acuñó para una conferencia de verano en la Universidad de Dartmouth, organizada por un joven informático, John McCarthy.

Los principales científicos debatieron cómo abordar la IA, divididos en dos formas radicalmente diferentes de acercarse a esta nueva tecnología:

  1. Algunos, como el influyente académico Marvin Minsky, favorecieron un enfoque de arriba hacia abajo: pre programar una computadora con las reglas que gobiernan el comportamiento humano.
  2. Otros prefirieron un enfoque de abajo hacia arriba, como las redes neuronales que simulaban células cerebrales y aprendían nuevos comportamientos.

Con el tiempo, las opiniones de Minsky dominaron y, junto con McCarthy, obtuvieron una gran financiación del gobierno de EE. UU. confiando en que la IApudiera darles la ventaja en la Guerra Fría.

Desde entonces la investigación se ha centrado en el segundo concepto: crear redes neuronales para la IA, que requieren de un aprendizaje o entrenamiento, manejando ingentes cantidades de datos e información. Este proceso de aprendizaje es lo que se ha llamado machine learning. La tecnología ha ido evolucionando con los años y se han sucedido los hitos que cada vez más demuestran que una inteligencia artificial suficientemente entrenada puede vencer fácilmente a un humano, eso si, cuando las reglas de la partida, están dadas de antemano.

Pero… ¿Puede una máquina generar obras maestras por si sola?

Esta pregunta fue puesta en el centro de atención por el colectivo de artistas Obvious , un trío con sede en París fascinado por el potencial artístico de la inteligencia artificial. Obvious alimentó un algoritmo de 15.000 imágenes de retratos de diferentes períodos de tiempo de Picasso. El algoritmo generó sus propios retratos, intentando crear trabajos originales que pudieran pasar como hechos por el hombre. Cuando pasó por debajo del martillo en la   venta de Prints & Multiples en Christie’s en octubre de 2018,  Portrait of Edmond Belamy se vendió por la increíble cantidad de 432.500 dólares, lo que indica la llegada del arte de IA al escenario mundial de subastas.

Memo Akten , un artista que pudimos ver en el Sonar 2018, utiliza la inteligencia artificial para reflejar nuestra humanidad y explorar cómo le damos sentido al mundo. Memo entrenó un algoritmo de aprendizaje automático para «ver» usando imágenes que representan conceptos esenciales en la vida humana. Para obtener imágenes que reflejen nuestra humanidad compartida, descargó fotos de Flickr etiquetadas con estas palabras: todo, mundo, universo, espacio, montañas, océanos, flores, arte, vida, amor, fe, ritual, dios, etc. Luego programó el máquina para “imaginar” nuevas imágenes basadas en todas esas imágenes, creando un nuevo mundo de paisajes, objetos e ideas nunca antes vistos, pero basado en nuestra propia experiencia de vida. El resultado es un viaje impresionante a través de la “imaginación de una máquina” que ha sido entrenada en conceptos básicos de nuestra existencia. 

La inteligencia artificial también puede convertirse en compositora

Las redes neuronales ya son capaces de componer piezas como lo haría un compositor como por ejemplo Bach, no innovan a la hora de crear pero replican esos patrones que detectan en los datos, en las partituras, para generar piezas que bien podrían haber sido escritas por ese artista. A partir de una base de datos de todas las partituras musicales de ese compositor, el propio programa aprende, es lo que se conoce como machine learning, mediante la ayuda de seres humanos, hasta que ya esté prepararda para suplantar al compositor a la hora de la creación de obras.

Taryn Southern es una artista pop que trabaja con varias plataformas de inteligencia artificial para coproducir su álbum debut I AM AI . Su sencillo de 2017 «Break Free» es una colaboración humano-IA.

¿Puede la inteligencia artifical suplantar identidades personales o crear nuevas?

Internet ha supuesto una fuente de datos inagotable, especialmente de datos personales. Los usuarios ceden gratuitamente sus datos a cambio del uso de apps gratuitas, servicios de correo u otros productos digitales. La inteligencia artificial ha hecho que se pueda trabajar con esta ingente cantidad de datos, obteniendo patrones que pueden ser usados con fines de control, influyendo en la opinión de las personas con mentiras e información interesada.

Nuevas tecnologías basadas en redes neuronales como GPT3 estudian las interacciones entre tecnología y lenguaje humano. Hacen posible que a partir de todo el conocimiento de la humanidad (literatura, ciencia, medios de comunicación, redes sociales), un algoritmo pueda crear noticias «como» si fuese una persona. Realmente son tecnologías en las que no existe la creatividad, ya que tampoco existe consciencia, pero al trabajar con todo el conocimiento de la humanidad en monstruosas bases de datos, son capaces de emular a un redactor tanto en la forma como en los conceptos que comunican. Un gran peligro a la hora de crear bots capaces de generar fake news o bulos.

Generando rostros nuevos a partir de toda la información de internet

Un ejemplo simple pero realmente revelador de lo que puede hacer una inteligencia artificial a partir de datos y de un proceso de aprendizaje, es el generador de caras thispersondoesnotexist.com, una web en la que una inteligencia artificial genera rostros de personas que no existen. El sitio fue creado por Phillip Wang, ingeniero de software de Uber con sede en San Francisco .

hispersondoesnotexist.com

Si recargas esta página en tu navegador, verás como cada vez que recargas la página, en la imagen superior aparecerá un rostro nuevo. Todos son artificiales, creados por una IA llamada This Person Does not exist.

La inteligencia artificial ya está aquí y más vale que nos vayamos acostumbrando, y pidiendo a nuestros gobiernos que se regule su uso porque su poder es enorme para influir en tendencias y en la opinión pública.

Como habéis podido comprobar, la IA ofrece grandes posibilidades para la creación artística, algunas de ellas redefinen constantemente el paradigma artístico, incluyendo nuevos actores y cambiando en muchos casos los papeles.

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